Creemos que para crecer más hay que hacer más cosas. Siempre más.

Parece coherente. Pruebas cosas y las vas incorporando. Más productos, más procesos, más personas,… Más en general.

El negocio se va desarrollando. Se va haciendo más complejo.

Ésta es una forma de crecer. Es la tradicional. No haces nada especial. Sólo te dejas llevar por la inercia del desarrollo. Al final, tu negocio es un mecano complejo que da dinero.

Hay otras formas de hacer crecer tu negocio. Se utilizan menos, pero son más naturales.

Otras formas de crecer

Entre 1985 y 1989, el sector de fabricantes de máquinas en Alemania creció la mitad que el PIB alemán.

En el sector, muchas compañías crecían al 3%, mientras que otras lo hacían al 9%.

McKinsey & Company realizó un estudio para entender las causas de esas diferencias. Analizó muchas de esas compañías: sus productos, sus procesos, sus clientes,…

El estudio arrojó una conclusión sorprendente. Las compañías con mejores resultados eran las más sencillas.

Estas compañías superaban al resto en muchas de las áreas. ¿El resultado final? Crecimientos excelentes.

¿Qué significa ser sencillo?

La respuesta es fácil. Pensar de forma sencilla y actuar de forma sencilla. No tiene mucho más.

Las compañías excelentes tienen una idea sencilla de su negocio. Además, la respetan en todas sus actuaciones.

Para ser sencillo, tienes que ser sencillo en todo. Tus clientes, tus productos, tus proveedores,… Tienes que ser sencillo en cada una de las áreas. En todas tus operaciones.

Todos los clientes no son tus clientes. Tus clientes son aquellos que sirves con pasión. Que valoran los beneficios de tus productos o servicios. Que te hacen ser mejor. El resto no son tus clientes.

Todos los productos no son tus productos. Tus productos son todos los que cubren la necesidad fundamental de tus clientes. Los que son coherentes con tu negocio. El resto no son tus productos.

Todos los proveedores no son…

¿Cómo ser sencillo para ser rentable?

Hay fórmulas para ser “sencillo”. McKinsey nos da una. Es una fórmula de tres elementos. Objetivos, estructuras y procesos.

Una de las claves de la sencillez es el número y naturaleza de tus objetivos. Pocos objetivos poco complejos. Es difícil. La inercia te lleva en otra dirección, pero no funciona.

Las organizaciones complejas tampoco ayudan. Seguro que hay justificaciones teóricas para todo. Pero, al final, hay que entender las cosas. Si tu organización no se entiende fácilmente, no puede ayudarte.

Hazlo fácil. Fácil mejor que difícil. Procesos simples, procesos directos y en menos tiempo. Esa fórmula es ganadora.

Después, la ejecución. Siempre es lo más importante. No hay nada sin ejecución. Ejecuta la sencillez. Respeta el compromiso.

Unos objetivos claros, una organización ligera y unos procesos ágiles. Las grandes compañías funcionan así.

Las conclusiones de McKinsey & Company (Rommel, Kluge, Kempis) son muy potentes. Puedes crecer de muchas maneras, pero hay maneras y maneras. Con algunas fórmulas creces. Con otras eres excelente.


Déjame un comentario antes de irte!

Interesante articulo, sobre todo los emprendedores de negocios por internet, con el tiempo para expandirse tienen que tener un buen soporte. Y el soporte comienza cuando ya se tiene un buen producto y con el tiempo se pueda contratar a una persona que tenga un area de soporte acorde a sus necesidades con ello, podra quitarse un tiempo de contestar correos y de esa manera tener un tiempo mas para crear nuevos productos